28 de febrero de 2017

Fragmentos de Libro #3 - Ready Player One - Ernest Cline

¡¡ALERTA SPOILER!!
No me hago responsable de destrozar su corazón yo ya voy avisando. Esto lo vas a leer con tu propia responsabilidad.

"Casi siempre, la vida del ser humano es repugnante. Los videojuegos son lo único que la hacen soportable. Almanaque de Anorak, capítulo 91, versículos 1-2"

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"Salí de mi cuenta de Oasis y me serví de mi equipo para
conectarme a una cuenta distinta que me habían asignado
exclusivamente para el trabajo. Tras completar el proceso de conexión, asumí el control de un avatar de Happy Helpdesk, un hombre guapo y apuesto fabricado en serie a imagen y semejanza del Ken de la Barbie, que yo usaba para atender las llamadas al servicio técnico. Ese avatar aparecía en medio de un inmenso centro de atención telefónica virtual, instalado en el interior de un cubículo virtual, delante de un ordenador virtual, equipado con unos auriculares virtuales.
Para mí,ese lugar era mi infierno particular y virtual.
Helpful Helpdesk recibía millones de llamadas al día, de todo el mundo. Veinticuatro horas al día, siete días a la semana, trescientos sesenta y cinco días al año. Un cretino indignado y torpe tras otro. No había tiempo libre entre llamadas, porque la lista de espera era siempre de varios centenares de inútiles, todos ellos dispuestos a esperar durante horas para que un técnico les llevara de la manita a resolver su problema. ¿Para qué molestarse en buscar la solución online? ¿Para qué intentar resolverlo tú mismo, cuando podías pagara alguien para que pensara por ti?"


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"Y entonces no pude reprimirme y solté aquellas palabras. 
—Estoy enamorado de ti, Arty.
Ella, al principio, no dijo nada. Me miró con cara de asombro mientras nuestros avatares seguían orbitando el uno alrededor del otro, con el piloto automático puesto.Y después se pasó a un canal privado de voz para que nadie pudiera oír la conversación. 
Tú no estás enamorado de mí, Zeta —dijo—. Ni siquiera me conoces. 
Sí te conozco —insistí—. Te conozco mejor delo que nunca he conocido a nadie en toda mi vida. 
—De mí sólo sabes lo que yo quiero que sepas. Sólo ves lo que quiero que veas. —Se llevó una mano al pecho—. Éste no es mi cuerpo, Wade. Ni mi verdadera cara
¡No me importa! Estoy enamorado de tu mente..., de la persona que eres. El envoltorio no me importa lo más mínimo. 
—Eso lo dices por decir —insistió, con voz algo temblorosa—.Hazme caso. Si alguna vez dejara que me vieras en persona, te repugnaría. 
—¿Por qué siempre dices lo mismo? 
—Porque soy monstruosamente deforme. O estoy parapléjica. Porque,en realidad, tengo sesenta y tres años. Escoge tú. —En ninguno de los tres casos me importa. Dime dónde podemos encontrarnos y te lo demostraré. Me monto en un avión ahora mismo y me planto donde estés. Sabes que estoy dispuesto a hacerlo.
Ella negó con la cabeza. 
Tú no vives en el mundo real, Zeta. Por lo que me has contado, no creo que hayas vivido nunca en él. Eres como yo. Vives una ilusión. —Señaló todo lo que nos rodeaba—. No puedes tener la menor idea delo que es el amor verdadero. 
—¡No digas eso! —Había empezado a llorar y no me molestaba en ocultárselo—. ¿Lo dices porque te conté que nunca había tenido novia?¿Y que soy virgen?¿Lo dices porque...? 
—Pues claro que no —me cortó ella—. No tiene nada que ver con eso. Nada. 
—¿Y entonces con qué tiene que ver? Dímelo. Por favor. 
—Con La Cacería. Ya lo sabes. Los dos hemos descuidado nuestras misiones por salir juntos. Deberíamos centrarnos en encontrar la Llave de Jade, ahora mismo. Seguro que eso es lo que están haciendo Sorrento y los sixers. Y todos los demás. 
—¡A la mierda la competición! ¡Y el Huevo! —grité—. ¿No me oyes?¿No has oído lo que acabo de decirte? Estoy enamorado de ti. Quiero estar contigo. Más que nada en el mundo.
Ella se quedó un rato mirándome sin decir nada. Mejor dicho,su avatar miraba fijamente a mi avatar. 
—Lo siento, Zeta —dijo al fin—. Es culpa mía. He consentido que esto se nos escapara delas manos. Tiene que terminar.
—¿A qué te refieres?¿Qué es lo que tiene que terminar? 
—Creo que deberíamos tomarnos un respiro. Dejar de pasar tanto tiempo juntos.
Sentí como si acabara de darme un puñetazo en la garganta. 
—¿Estás cortando conmigo? 
—No, Zeta —respondió con convicción—. No estoy cortando contigo. Eso sería imposible, porque nosotros no estamos saliendo juntos. —Lo dijo con una acritud nueva, repentina—. ¡Ni siquiera nos conocemos!..."

***

"Ahí, de pie, iluminado por la luz mortecina de los fluorescentes de mi minúsculo apartamento, no había modo de escapar a la verdad: En la vida real, yo no era más que un ermitaño antisocial. Un recluso. Un geek pálido y obsesionado con la cultura pop. Un agorafóbico sin amigos, sin verdaderos contactos humanos. Era sólo otra alma triste, perdida y solitaria, que malgastaba su vida en un videojuego mitificado.
Pero en Oasis, no. Allí era el gran Parzival. El gunter mundialmente famoso, la celebridad internacional. La gente me pedía autógrafos. Tenía clubes de fans. Varios, para ser exactos. Me reconocían allá donde iba (únicamente cuando yo quería). Me pagaban por dar mi avala productos. La gente me admiraba y me tenía en cuenta. Me invitaban a las fiestas más exclusivas. Acudía a las discotecas de moda sin tener que hacer cola. Era un icono de la cultura popular, una estrella del rock de la realidad virtual.Y, en los círculos de gunters,era una leyenda. Un dios.
Me senté y me coloqué los guantes y el visor. Una vez verificada mi identidad, apareció frente a mí el logo de Gregarious Simulation Systems, seguido de la frase de inicio.

Saludos, Parzival
Por favor, pronuncia tu contraseña.

Carraspeé y lo hice. A medida que pronunciaba las palabras, aparecían en el visualizador. «No one in the world ever gets what they want, and that is beautiful.»
Se hizo una breve pausa y entonces Oasis fue surgiendo a mi alrededor y yo solté un suspiro imaginario de alivio."

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